Entre el “aggro” y el “aguante”: violencia, fútbol y medios de comunicación
- INCT Futebol
- 10 de nov.
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Santiago Riera Sellanes (ISEF) e Alvaro Levin Olivera (ISEF)
No texto a seguir, os autores discutem as origens e as dinâmicas da violência no futebol, apontando, também, o papel exercido pela mídia nesse processo.

El presente artículo se propone analizar un fenómeno que, desde hace varias décadas, se ha vuelto recurrente en distintos escenarios del fútbol: la violencia vinculada a este deporte. Países como Uruguay y Argentina no escapan a esta realidad, tanto en ligas locales como en competencias internacionales que involucran a clubes, configurando una trama compleja en la que intervienen múltiples actores. Simon Kuper, en su libro Fútbol contra el enemigo (2012), afirma que “cuando un juego moviliza a miles de millones de personas, deja de ser un mero juego” (p. 27). Esta afirmación pone de manifiesto que el fútbol desborda lo estrictamente deportivo, funcionando como un espacio atravesado por dinámicas sociales, culturales, políticas y afectivas mucho más amplias (Archetti, 1984). Para reflexionar sobre esta problemática, se recurrirá a un enfoque sociológico que vincula el surgimiento y desarrollo del deporte moderno con expresiones actuales de violencia en el fútbol. Retomando los aportes de Norbert Elias y Eric Dunning, se abordará el vínculo histórico entre deporte y violencia, desde los juegos de la Antigua Grecia hasta la configuración de prácticas como el aggro inglés y el “aguante” rioplatense. En este recorrido, los hinchas violentos aparecen como actores clave que encuentran en la confrontación un modo de construir identidad, prestigio y pertenencia. Finalmente, se incorporará el papel de los medios de comunicación, que con frecuencia priorizan en su agenda los hechos violentos por encima de lo deportivo, contribuyendo a consolidar y visibilizar el fenómeno.
Breve rastreo de la violencia en el deporte
Norbert Elias, en La génesis del deporte como problema sociológico (1996), nos brinda un interesante recorrido por el origen de los deportes, indicando que gran parte de los que se practican hoy en día tienen su origen en Inglaterra. El término Sport inglés fue adoptado rápidamente por otros países para designar una serie de pasatiempos. Los primeros en ser adoptados por otros fueron “las carreras de caballos, el boxeo, la caza y pasatiempos similares”, para luego emigrar recién en la segunda mitad del siglo XIX “el fútbol, el tenis y el deporte en general” (p. 160). Estos pasatiempos obedecían a manifestaciones culturales, algunas de índole de esparcimiento y uso del tiempo libre, otras relativas a diferentes conmemoraciones de las diferentes sociedades industrializadas, pero, como señala el mismo Elias, no son las sociedades contemporáneas las primeras en disfrutar de los deportes, recordando a los antiguos griegos y sus grandes juegos. En referencia a aquellos juegos, nos indica que diferían sustancialmente de los deportes modernos, sobre todo por su “nivel superior de violencia física” (p.165).
Los antiguos griegos aceptaban niveles de violencia física considerablemente más altos que los permitidos por las reglas de los deportes modernos. Un ejemplo de ello son los Juegos Olímpicos, que se celebraron durante más de mil años. Si bien es probable que los grados de violencia hayan variado a lo largo del tiempo, es indudable que, en la Antigüedad, la sensibilidad frente a los daños físicos, e incluso la muerte de un competidor, era mucho menor que la que toleramos en la actualidad. La derrota o la victoria estaba en manos de los dioses, pero lo vergonzoso era la rendición sin haber mostrado valentía y resistir hasta las últimas consecuencias, por esto, “el boxeador que moría en un combate olímpico era coronado vencedor para gloria de su clan y su ciudad (…) al sobreviviente, el asesino, no se lo castigaba ni estigmatizaba” (p. 171). El nivel de interdependencia entre la guerra y los juegos deportivos eran un eslabón difícil de obviar para entender los alcances que la vida y la muerte tenían en aquellos años, estos elementos organizaban la sociedad de una manera claramente muy diferente a los criterios modernos de organización social.
La violencia entre los ¿hinchas?
En el ensayo escrito por Dunning, Murphy y Williams, titulado La violencia de los espectadores en los partidos de fútbol: hacia una explicación sociológica (1996), los autores hacen referencia al comportamiento de los llamados “hooligans” refiriéndose al aficionado violento británico, entendiendo que sus formas de comportamiento son “complejas y variadas” (p. 280). En este sentido, los autores adelantan una premisa clave al inicio del mencionado capítulo: “Los que constantemente incurren en acciones desmesuradamente violentas dentro del contexto del fútbol, ven la lucha y la conducta agresiva como parte integral del hecho de ir al partido” (p. 281).
En la siguiente cita dan cuenta de un testimonio elocuente de un hincha en el año 1974:
Yo voy a los partidos por una sola razón: el aggro. Es una obsesión, no puedo dejarlo. Disfruto tanto cuando estoy en ello que casi me meo de gusto en los pantalones... Buscándolo, recorro todo el país... Todos los días, por la noche, damos vueltas por la ciudad buscando camorra. Antes de los partidos vamos como si nada, con pinta respetable... luego, cuando vemos a alguien con aspecto de enemigo, le preguntamos la hora; si responde con acento extranjero, le damos una paliza; y si lleva dinero encima, se lo quitamos, además. (p. 296)
Testimonios como el de aquel joven inglés podrían encontrarse en numerosas canchas de fútbol en ambos lados del Río de la Plata. Con distintas palabras, pero con un trasfondo similar, lo expresado por el hooligan refleja una actitud compartida por un sector de aficionados que, cada fin de semana, asiste al fútbol entendiendo los disturbios y las peleas como parte inherente del espectáculo. A pesar de ciertas diferencias, los métodos para generar el “aggro” presentan notables similitudes a lo largo del tiempo y entre regiones, tanto en Europa como en Latinoamérica: enfrentamientos cuerpo a cuerpo, lanzamiento de proyectiles, corridas, uso de armas blancas o de fuego, robo de banderas y cánticos cargados de odio y connotaciones machistas que buscan desmasculinizar al rival. Estas expresiones violentas, tanto dentro como fuera de los estadios, forman parte del repertorio de ciertos grupos de hinchas frente a sus “enemigos” buscando demostrar quién “aguanta más”.
En el Río de la Plata, Pablo Alabarces da cuenta de lo que implica “aguantar”:
Aguantar es poner el cuerpo […] Puede ser alentado incesantemente, yendo de la cancha de local o visitante, soportando las incomodidades más absurdas, aguantando – he aquí su uso inocente – la lluvia, el frío, el calor. En todos los casos, el cuerpo aparece como protagonista. No se aguanta si no aparece el cuerpo soportando un daño, sean golpes, heridas o, más simplemente, condiciones indeseables como afonías, resfríos, insolaciones, etc. (2012, p.72)
Una dimensión relevante del fenómeno se ubica en los orígenes sociales de los hinchas. Desde la mirada inglesa, Dunning et al. sostienen que “el fenómeno se concentra casi exclusivamente en el ámbito de la clase obrera baja” (1996, p. 289). Esta afirmación encuentra eco en América Latina. Por ejemplo, el sociólogo colombiano Germán Gómez Eslava (2011) señala que, en el contexto del fútbol, “los procesos que contribuyen a la violencia están asociados a procesos de exclusión social, cultural y política a los que se ven sometidos los jóvenes urbanos” (p. 60). En relación con el Río de la Plata, para Cabrera (2023), esta realidad tiene raíces históricas: desde la primera década del siglo XX, el deporte fue adoptado por los sectores populares a través de asociaciones civiles, por fuera del Estado. Esta apropiación facilitó su rápida masificación, haciendo que las clases medias y trabajadoras, mayoritariamente varones, se convirtieran en actores fundamentales del espectáculo. Una de las críticas que se le hace a esta mirada es que minimiza la incidencia de las comunidades inglesas, así como de los clubes fundados por universitarios a fines del siglo XIX.
Cuando la violencia es la noticia: medios y consolidación del fenómeno
El discurso de los medios de comunicación, en tanto constructor de sentido social, permite identificar diferentes actores que aportan miradas sobre la violencia en el fútbol. A su vez, de forma general, se pueden establecer dos categorías: a) los discursos que provienen del ámbito académico, y b) los que se producen en las dirigencias deportivas y en los propios medios de comunicación (Bayce; Mora, 2016). En relación con los medios de comunicación, Javier Szlifman (2011) sostiene que, desde sus orígenes, estos otorgaron una gran relevancia al fútbol moderno, al punto de que ambos fenómenos – fútbol y medios – han evolucionado de manera interrelacionada. La agenda mediática incorporó los acontecimientos futbolísticos como parte habitual del panorama informativo, destacando especialmente los incidentes ocurridos en los estadios. La evolución de la cobertura mediática en general, así como respecto a la violencia en espectáculos deportivos en particular, se ha ido ampliando y diversificando, al punto tal de que podemos contabilizar más noticias que destacan los hechos violentos que aquellas que abordan lo meramente deportivo.
El pasado 6 de julio de 2025, en la final por el torneo intermedio del campeonato uruguayo de fútbol de primera división, los equipos de Nacional y Peñarol disputaron el partido en el Estadio Centenario de Montevideo. Con las hinchadas divididas en diferentes sectores, desde la tribuna Colombes, donde se encontraba la parcialidad de Nacional, se lanzó una bengala náutica que cayó en el sector de medios de comunicación, hiriendo a un funcionario de vigilancia del estadio. El mismo tuvo que ser internado y operado de forma urgente. Ambos equipos fueron sujetos a sanciones deportivas: en el caso de Nacional, pérdida de tres puntos en el próximo torneo y cuatro fechas sin poder tener público como local, mientras que a Peñarol le aplicaron la sanción de cuatro fechas sin público como local.
Ante este desenlace, la agenda mediática deportiva se vio sacudida por una amplia cobertura sobre las declaraciones de dirigentes deportivos, indignados por las sanciones aplicadas.
Analizando las noticias publicadas por los medios digitales Montevideo Portal y Ovación, entre el 6 y 11 de julio del 2025, se registraron un total de 55 noticias entre ambos medios vinculadas a la final futbolística, de las cuales el 30% (16 noticias) se dedicaron específicamente a lo deportivo mientras que el 70% (39) se abocaron a las repercusiones del fenómeno de violencia, así como sus repercusiones tanto a nivel gubernamental, organizativo y dirigencial. Distribuidos por lo que publicó cada medio, se especifican de la siguiente forma:

Comentarios finales
La violencia en el deporte tiene una larga trayectoria; en cierto sentido, podría decirse que forma parte intrínseca de su práctica, más allá de los reglamentos que buscan contenerla. Como señalan Elias y Dunning, desde los antiguos griegos hasta la modernidad, han existido manifestaciones violentas vinculadas a las actividades deportivas, siendo el fútbol uno de los principales escenarios de esta dinámica. Esta perspectiva histórica permite comprender que la violencia no aparece como una anomalía en el deporte, sino como un componente que adopta diferentes formas según los contextos sociales y culturales.
En el caso del fútbol contemporáneo, esta dimensión se expresa en fenómenos como el “aggro” inglés y el “aguante” rioplatense, donde los hinchas violentos construyen su identidad en torno a la resistencia y la pertenencia grupal, y donde el honor y la demostración de fuerza funcionan como capitales simbólicos. Al mismo tiempo, los procesos de exclusión social y la apropiación histórica del fútbol por parte de sectores populares configuran un terreno fértil para que la violencia se convierta en un modo de obtener reconocimiento y prestigio en un espacio masivo. En este proceso, los medios de comunicación han desempeñado un rol clave, centrando especialmente su atención en los hechos violentos.
La cobertura de la final entre Nacional y Peñarol del mes de julio, permite observar con claridad este fenómeno. Los medios de comunicación priorizaron la violencia por sobre el aspecto deportivo: más allá del partido en sí, el foco informativo se desplazó hacia los incidentes ocurridos, las sanciones aplicadas y las reacciones que despertaron en distintos actores del ámbito futbolístico. De esta manera, el juego quedó en un segundo plano frente a una narrativa en la que los hechos violentos se convierten en el principal criterio de selección y jerarquización de las noticias.
Para finalizar, cabe preguntarse en qué medida la cobertura mediática contribuye a que los hechos violentos se reproduzcan una y otra vez. ¿Sería posible limitar la centralidad de estas noticias en la agenda informativa sin atentar contra la libertad de expresión, o el precio de invisibilizarlas sería aún más problemático?
Referências
ARCHETTI, E. Fútbol y ethos. Buenos Aires: Flacso, 1984.
BAYCE, R.; MORA. B. Violencia en el deporte: discursos, debates y políticas en Uruguay. Montevideo: Universidad de la República, 2016.
CABRERA, N. Las “barras bravas” argentinas: entre el problema social y el problema sociológico. In: SILVA, S. R. et al. (Orgs.). Torcidas organizadas, coletivos e movimentos de torcedores: um panorama nos dias atuais. Campinas, SP: Mercado de Letras, 2023. p. 21-46.
DUNNING, E; MURPHY, P.; WILLIAMS, J. La violencia de los espectadores en los partidos de fútbol: hacia una explicación sociológica. In: ELIAS, N.; DUNNING, E. (Orgs.). Deporte y ocio en el proceso de la civilización. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 1996. p. 280-302.
ELIAS, N. La génesis del deporte como problema sociológico. In: ELIAS, N.; DUNNING, E. (Orgs.). Deporte y ocio en el proceso de la civilización. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 1996. p. 159-181.
GÓMEZ ESLAVA, G. E. Las barras bravas: un acercamiento sociológico a un fenómeno urbano. Lúdica Pedagógica, v. 2, n. 16, p. 56-61, 2011.
KUPER, S. Fútbol contra el enemigo. Barcelona, Contraediciones, 2012.
SZLIFMAN, J. Los medios de comunicación y las representaciones de la violencia deportiva argentina. Question/Cuestión, v. 1, n. 31, 2011.
Sobre os autores
Santiago Riera Sellanes é licenciado em Educação Física (ISEF/Udelar) e mestrando do Programa de Maestría en Educación Física (ProMEF/ISEF). Tem especialização em Gestão de Instituições Educativas (Flacso Argentina). É docente efetivo da Dirección General de Educación Inicial y Primaria, no Programa Campamentos y Colonias Escolares.
Alvaro Levin Olivera é licenciado en Educação Física (ISEF/Udelar) e mestre em Informação e Comunicação (FIC/Udelar). Tem especialização em Comunicação Digital (UNLP) e é doutorando em Comunicação (UNLP). É docente do ISEF e integrante do Grupo Estudios Sociales y Culturales del Deporte.
As perspectivas presentes nos artigos veiculados no blog Bate-Pronto não necessariamente refletem as posições institucionais do INCT Futebol.
A temática da violência no futebol tem sido tratada em outros textos do Bate-Pronto. Se você se interessa pelo tema, leia também o nosso texto: Torcidas no estádio: deleites, seduções, violências.
Como citar
RIERA SELLANES, Santiago; LEVIN OLIVERA, Alvaro. Entre el “aggro” y el “aguante”: violencia, fútbol y medios de comunicación. Blog Bate-Pronto, INCT Futebol. Florianópolis, v. 2, n.37, 2025.
Entre el “aggro” y el “aguante”: violencia, fútbol y medios de comunicación © 2025 by Santiago Riera Sellanes e Alvaro Levin Olivera is licensed under CC BY-NC 4.0




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